La organización de cualquier evento de cualquier tipo, en ese caso gastronómico, se puede hacer de varias maneras: sobresaliente, muy bien, bien, regular, mal, muy mal, péximo… y después está como lo hacen los responsables del XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa, que están ya fuera de cualquier calificación. Van más allá de ‘peor imposible’.
En paladaressiglo21.com, crónica gastronómica digital, nos ha llegado la información gracias a Joxean Bakeriza, chef y dueño del bar Zeruko, que a través de un mensaje en Facebbok, nos hacía llegar la noticia de que él estaba en la final de este evento.
Pero por parte de la organización nada, y aquí cuando se escribe nada, quiere decirse Nada. Ni nota de prensa, ni avisos en los medios de comunicación, ni un trabajo digno en las redes sociales para dar a conocer el que, se supone, es (o debiera ser) uno de los grandes momentos de la gastronomía en miniatura guipuzcoana. Nada. Les da absolutamente igual. Es algo así como el paroxismo del yo me lo guiso y yo me lo como.
Lo lamentable de esta incompetencia es que quienes pierden son los cocineros y sus elaboraciones, que caen en el más absoluto de los olvidos, lo que no deja de ser un ‘crimen’ cuando el ganador de este concurso va a representar a Guipúzcoa en el Campeonato de Euskal Herria de Pintxos. Y tanto esfuerzo por parte de los profesionales para nada.
Los responsables de este desaguisado, cuyos nombres no vamos a dar porque sería darles una publicidad que no se merecen (incluso cuando se es un negado para hacer las cosas medianamente bien hay que tener estilo y ellos no lo tienen), llevan haciéndolo mal desde hace muchos años y este mal hacer sólo es el resultado de su prepotencia y chulería, del peor ‘ñoñostiarrismo’ existente. Eso sí, después son de los que sacan pecho todo ufanos porque ellos hacen el concurso de pintxos de la capital mundial de pintxo (???).
No merece la pena ni seguir.
Y sí, alguien habrá sido el ganador del XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa.

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