¿Triometoxianfetamina?, ¿Metildimetoxianfetamina?, ¿Bromodimetoxianfetamina?, ¿Parametoxianfetamina?, ¿Metilfioxianfetamina?. No. Para colocarse nada mejor que el chocolate. Y es que las drogas de diseño están dejando paso a una nueva sustancia en los clubes de moda de las capitales europeas; la ‘Theobroma cacao’ (TC).
Hace unas pocas semanas en una fiesta de Berlín, llamada Lucid, que predica un tipo de entretenimiento natural, sin alcohol y con alimentos veganos, celebra festivales al aire libre y utilizando el cacao como sustancia para pasar un buen rato con los amigos.
Según explican quienes siguen este fenómeno, el chocolate esnifado produce endorfinas en la sangre, lo que produce al consumidor un estado de euforia, sobre todo si se combina con la música, las luces y el baile.
Los expertos argumentan que el chocolate contiene grandes cantidades de magnesio y que actúa como relajante muscular. Se cree que la epicatequina, una sustancia muy abundante en el chocolate negro, le da al cuerpo un impulso de energía y le permite aguantar activo durante más tiempo.
Hasta tal punto se está empleando el cacao en polvo, que el maestro repostero francés Dominique Persoone ha diseñado una máquina con la que se puede esnifar directamente en las cantidades necesarias y cualquiera puede adquirirla por unos 40 euros.
El dispositivo consiste en dos cucharillas adaptables a las fosas nasales con una palanca que impulsa el chocolate hasta nuestra nariz. La máquina ya está a la venta en numerosos países como Bélgica, Reino Unido, Estados Unidos o Rusia entre otros.

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