jueves, 16 de junio de 2016

El garito A Fuego Negro, cumple diez años

El cocinero Edorta Lamo, una de las almas del garito A Fuego Negro.
Un 6 de junio de 2006, que puede leerse como el 6/6/6, el número del demonio, fue inaugurado el garito A Fuego Negro, comandado por los hermanos Edorta Lamo y Amaia Garcia de Albizu, que acabó dando un buen revolcón al mundo del pintxo en Donostia y a la forma de gestionar un negocio, con lema muy claro: ‘jan, edan, entzun, ikusi eta ikasi’, es decir: ‘comer, beber, escuchar, ver y aprender’. Y han triunfado.

Para celebrar este décimo aniversario, Edorta y Amaia han preparado un amplio abanico de actividades, que comenzó el pasado 6 de junio con una fiesta a la que asistió el ‘todo Donosti’, que comió y bebió todo lo que pudieron y le dejaron, pero donde también se bailó, porque si algo caracteriza a esta tasca es su (buen) gusto por la música.

Los resultados de estos diez años de vida y de una propuesta tan ‘radikal’ han dado frutos muy visibles, tal y como señalan los responsables de A Fuego Negro: más de 150 recetas, 20 exposiciones en el garito, el haber sido incluidos en las guías más renombradas como Michelín, Repsol o `Where the Chefs eat´, doce ‘kamisetas’ diseñadas en colaboración con Kaikoo Studio & Plata Clothing, tres renovaciones decorativas y de diseño de interior (una de ellas a causa del fatídico incendio que pudieron reparar y abrir en 15 dias), Una línea propia de ropa de cocina `Pil-Pil Wear´, publicaciones de tres libros extragastronómicos, La creación de la asociación Taskakulturklub para la apuesta cultural alternativa y, no menos importante viajar, cocinar y exponer su trabajo en grandes congresos gastronómicos.

A diferencia de la práctica totalidad de los bares y restaurantes de la desgraciada Capital Cultural de Europa 2016, A Fuego Negro ha logrado hacer algo muy importante para un empresa: crear marca. De esta forma han creado unas reglas propias en cuanto a concepto de negocio, recetas, estética, comunicación con el cliente y enunciados de platos. Un cliente sabe cuando está delante de un pintxo de este local.

El interior del demoniaco garito A Fuego Negro.
Como expresan dueños de A Fuego Negro en una nota de prensa: “Una década y un camino muy activo y activista con el compromiso ético y profesional a la hora de apostar por un nuevo enfoque hostelero. Como todas las apuestas también hemos recibido momentos, sorpresas y resultados difíciles pero para nada hubiésemos cambiado un ápice de estos X añosque han supuesto los más especiales y mejores de nuestras vidas”.

Yahora otros diez años más, como mínimo.

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