martes, 14 de junio de 2016

Las ventas de pan, bollería y pastelería congelada facturan 1.183 millones

El pan artesanal es un producto que tiende a la desaparición o a quedar arrinconado para minorías.
A pesar de esa micro-revolución del pan artesanal, del trabajo de muchos panaderos que trabajan día y noche, para elaborar un producto digno de tal nombre: pan; lo cierto es que ante el dato de que las ventas de pan, bollería y pastelería congelada han alcanzado los 1.183 millones en 2015, sólo cabe asumir que en España el pan de verdad, del de toda la vida, está en vías de extinción frente a toda esa amplia gama de sucedáneos que aparecen en el mercado.

Los peor de esta noticia no es ya sólo la brutal facturación de esas empresas asociadas en Asemac, la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (que antes tenía el más claro nombre de Asociación Española de Masas Congeladas); si no que parece que a los consumidores les gusta o que al menos se han rendido ante lo que parece inevitable (pero que no tiene por qué serlo).

La producción de pan, bollería y pastelería congelada de los asociados de Asemac en el año 2015 alcanzó un volumen de 895 millones de Kg., lo que supuso un crecimiento del 5% respecto al año anterior.

El pan, dentro de esta actividad de los socios de Asemac, supuso el 84% en términos de volumen y casi el 67% en valor.

Lo que parece evidente es que, incluso a pesar de esas cifras del sector del ‘pan’ congelado, los consumidores españoles le han dado la espalda. En ocho años, el consumo de pan ha disminuido un 28% y sólo los hogares con personas mayores tienen un consumo per cápita de 50 kilos/año por persona.

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