jueves, 2 de junio de 2016

Paul Arrillaga, del bar Zazpi, ganador del XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa

Paul Arrillaga, del bar Zazpi se alzó con el primer premio del XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa.
(Foto: Irún+Gastronomia).
Los grandes damnificados del desastre organizativo del XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa son los cocineros; tanto trabajo, tanto esfuerzo, tanta ilusión, para que personas incapaces de valorar su trabajo, los organizadores del peor concurso de pintxos del mundo mundial, los ignoren y oculten su éxito.

Pero a pesar del ninguneo de la organización del XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa, al final la verdad acaba saliendo a flote y en este caso se trata de que el ganador de esta infame edición ha sido el joven, pero muy experimentado cocinero y que es la perla negra de la cocina en miniatura de la capital donostiarra, Paul Arrillaga, dueño y chef del bar Zazpi (c/San Marcial, 7. Donostia), con su pintxo ‘Unos txipis tinta’.

El pintxo 'Unos txipis tinta' de Paul Arrillaga.
El segundo clasificado ha sido Joxean Calvo, del Zeruko de, también de Donostia, con ‘Sanditun’; y el tercer premio ha viajado a Irún, al Danako de David Rodríguez y Naiara Abando, que presentaron una propuesta llamada ‘Non dago melokotoia?’.

'Sanditun', pintxo de Jozean Calvo del bar Zeruko.
‘Non dago melokotoia?’del bar Danako de Irún.
El premio a la originalidad ha recaído, en Félix Manso del Gaztelumendi de Irun, con ‘Flor de mar’, un pintxo elaborado, al parecer, con semen de bacalao... Finalmente, el Premio Eusko Label recayó, en el Sardara de Hondarribia por su ‘Barbalada’.

Los organizadores de este XVIII Campeonato de Pintxos de Gipuzkoa, Asociación de Barmans de Gipuzkoa, también perpetró, en el mismo día, el 63 Campeonato de Coctelería de Gipuzkoa, el XII Campeonato de Gin Tonics de Gipuzkoa y el I Campeonato de CubaLibre de Gipuzkoa.

El que el negocio de la gastronomía y la alimentación están en manos de, dicho en castellano antiguo, personas caducas, y en español moderno, viejunas, lo pone de manifiesto el hecho de que estos concursos cuentan con patrocinios de algunas marcas de más o menos prestigio. Ganarían más prestigio poniendo banners de publicidad en las webs y los blogs de gastronomía.

Una última nota; el siglo XXI es el tiempo de la velocidad, del aquí y ahora, de internet y las redes sociales. Si algo sucede ahora (desde un tiroteo en una universidad de Estados Unidos, a una presentación de una semana de pintxos o a un concurso gastronómico,…), hay que darlo a conocer, aunque sea de una forma básica, ‘ahora’, no dentro de dos o tres días.

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